En las obras mostradas en la
presentación, se refleja la idea de que la arquitectura puede interpretar el
contexto urbano adaptándose a él en vez de imponiéndose. Esta adecuación al
entorno es posible gracias a un análisis del municipio en el que se construye y
de sus tradiciones.
La elección de materiales no solo
cumple una función estructural o estética, sino que también cumplen una función
de conectar con las personas y la tradición. También ayuda a revitalizar la
vida en los pueblos al emplear métodos de construcción que se consideran
antiguos, donde la mano de obra es difícil de encontrar en las ciudades, pero
que en los pueblos todavía existe, reforzando así los oficios
tradicionales.
El uso de materiales
constructivos tradicionales no implica que la obra arquitectónica sea un calco
de los edificios que la rodean, si no que el juego de volúmenes y escalas es lo
que permite que se integre en el entorno. Por ejemplo, en su obra de la Casa
Consistorial de Valverde de Campos, usa los retranqueos respecto a la fachada
principal para que se ajuste en altura a la vivienda que tiene en su medianera.
El empleo de grandes muros de piedra transmite cercanía y conecta con el resto
del pueblo, casi sin que se perciba el empleo de una losa quebrada en su
cubierta.
El lugar no es solo un
sitio físico como puede ser el pueblo, el terreno o el paisaje. El lugar se
construye a través del pensamiento, la historia, la cultura, las costumbres,
los materiales, etc. Esta mezcla de ideas es lo que hace que un espacio tenga significado.
El lugar también se construye a través de como lo pensamos y lo que entendemos
de él, y a partir de su interpretación se podrá hacer un proyecto que se
conecte con el pueblo tanto en lo físico como en la memoria.

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